LECTURA POLÍTICA

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Noé Mondragón Norato

El verdadero negociador

No es casual que el gobernador Héctor Astudillo decline reunirse con Evelyn Salgado Pineda, la gobernadora electa del Morena. Porque en realidad, nada tiene que dialogar con ella. En todo caso sí parece dispuesto a establecer comunicación soterrada con Félix Salgado, quien asumirá como el verdadero gobernador de la entidad. Por eso Evelyn —antigua subordinada de Astudillo cuando asumió como delegada de la Secretaría de la Mujer en Acapulco—, decidió actuar en dos pistas: no contestarle al gobernador. Y acudir a la Ciudad de México a reunirse con los gobernadores electos del Morena. Y con el dirigente nacional de ese partido, Mario Delgado. La trama está muy expuesta.
EL VERDADERO NEGOCIANTE. – Lejos de lo que se pensaba, el verdadero negociador, el que construyó los puentes políticos y los entendimientos con el gobernador Héctor Astudillo, no fue el presidente AMLO, sino Félix Salgado. Basta con ubicar las coyunturas: 1.- Desde que ganó la elección de gobernador en el proceso de 2015, gracias a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa que le pegó muy duro al PRD y lo metió en una crisis terminal, Astudillo Flores advirtió que los escenarios nacionales no se estaban configurando a favor de su partido, el PRI. Leyó el momento político. Y por eso cuando el ex fiscal Xavier Olea Peláez, —de acuerdo con su propia versión dada al periódico El País— ordenó librar la orden de aprehensión contra Félix por abuso sexual en 2017, el mandatario estatal lo frenó en seco. Era evidente que Félix ya estaba abriendo la negociación para ponerse a salvo de esa carpeta de investigación. Y el gobernador priista entendía que no podía ganar un adversario político por adelantado. Máxime que el efecto López Obrador crecía por todo el país y Félix era su aliado político natural. Astudillo optó por una medida radical: no dar trámite a esa carpeta. En cierto modo, advirtió sobre el posible encumbramiento de Félix como aspirante a gobernador. Y por eso cuidó también, que su hija Evelyn Salgado se mantuviera cobrando en la nómina del gobierno estatal. 2.- Cuando Félix ganó la elección de senador en 2018 y AMLO la presidencia del país, esos acuerdos políticos soterrados se fortalecieron. Ya no había ninguna duda de que el aspirante más fuerte a gobernador del Morena, era el oriundo de Las Querendas. El presidente López Obrador le dejó la cancha libre para que negociara, directamente con Astudillo. Y cuando estalló el escándalo que involucró al Toro Caído en una carpeta por abuso sexual, el presidente lo protegió contra viento y marea. Los demás aspirantes —incluyendo Pablo Amílcar Sandoval, que se obsesionó con la candidatura a gobernador— tuvieron que aceptar esa realidad. Ninguno de ellos portaba los puntos en las encuestas que Félix mostraba con soberbia. Ninguno había sido aliado de AMLO desde 1999 cuando Félix perdió su segunda postulación como aspirante a gobernador por el PRD. Por eso AMLO excluyó de la segunda encuesta, a quienes le pisaban los talones a Félix. Se comprobó así, que siempre fue el candidato de AMLO. 3.- Atípicamente y al concluir el conteo de los votos, el gobernador Astudillo minimizó la protesta del candidato de la alianza PRI-PRD, Mario Moreno Arcos. Y se pronunció a favor de la estabilidad en la entidad. Su deber como mandatario emergido de ese partido, consistía en solidarizarse con su compañero de partido. Pero no lo hizo. Porque el terreno ya estaba planchado con anticipación. ¿Quién creería las denuncias de un presumible fraude electoral proviniendo de dos partidos vilipendiados hasta la saciedad —PRI-PRD—, cuando la efervescencia política y social estaba del lado del Morena, el presidente AMLO ya la había avalado y el propio gobernador tricolor se mostró conforme con los resultados? El resumen es obvio: el gobernador Astudillo perdió su primera elección en 2005, ganó en 2015 por acuerdos inconfesables entre la tribu los chuchos del PRD y el ex presidente Peña Nieto, gobernó muy mal la entidad y terminó entregando a la oposición —debido en parte a su marcado déficit en la gobernabilidad—, el gobierno de la entidad. Y Félix Salgado fue el verdadero negociador de esta película.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El asesinato de Julio César Coctecón Rendón, comisario de la comunidad de Acatempa, municipio de Tixtla, volvió a remarcar la inestabilidad poselectoral en que de pronto, se sumió la entidad en zonas muy marcadas: Iguala, Acapulco, Taxco, y ahora Tixtla. Conforme se acerca al fin de su sexenio, el gobernador Héctor Astudillo parece imposibilitado cada vez más —en muy pocas ocasiones lo hizo— para garantizar la seguridad pública a sus gobernados. Es la triste, penosa y envenenada realidad.

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