LECTURA POLÍTICA

LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
Adhesiones y silencios
Hay dos indicadores que están marcando la pauta rumbo a la elección del próximo 6 de junio: la venta continua del posicionamiento de cada actor partidista en las encuestas. Sobre todo, de la aspirante del Morena y el de la alianza PRI-PRD. Y las adhesiones políticas y partidistas que de último momento han surgido. Y seguirán acumulándose. Aquellas que ofertan quiérase o no, la imagen de convencimiento, persuasión y fortaleza. Basta con tomarle el pulso a los escenarios.
CIERRE DECISIVO. – Tanto en el Morena como en la alianza PRI-PRD ya tienen medida la cancha. Saben que en el cierre de sus campañas electorales deben sumar lo más que se pueda. Porque al igual que las mediciones en las encuestas pagadas, las adhesiones llevan implícito el factor de la rentabilidad y la plusvalía del poder. Y por supuesto, se pone a prueba la capacidad en la operación política de cada equipo participante en la elección. Hay que asomarse a las inéditas realidades de coyuntura: 1.- En Acapulco, las huestes del empresario y dueño soterrado del partido Movimiento Ciudadano (MC), Luis Walton Aburto, —quien fue uno de los contendientes externos del Morena que buscaba la candidatura a gobernador y fracasó en el intento— se dividieron: un grupo se fue directo a sumarse a la campaña de Evelyn Salgado. Y otro más fortaleció el proyecto de Mario Moreno. Hábil maniobra la de Walton pues, de este modo, le prende literalmente, una vela a cada santo. Por aquello de no quedarse desprotegido en la prospectiva del poder estatal. Contrario a lo ocurrido en la elección de 2015, cuando el propio Walton rompió con el PRD y se postuló en solitario como candidato a gobernador por el MC, con el fin de favorecer de rebote, el triunfo del actual gobernador priista Héctor Astudillo; esta vez Walton no está seguro de cuál de los dos personajes —Evelyn o Mario— ganará la elección. Y por eso se entiende que dividiera sus apoyos. Aunque de fondo existe un cierto rencor y distanciamiento con AMLO. Porque creyó erróneamente, que bastaba «la amistad» con el presidente para ser favorecido con la candidatura. Pero olvidó que, en la elección de julio de 2018, apoyó al candidato de la alianza PRD-PAN, Ricardo Anaya y no a López Obrador. Esos agravios en política, se cobran puntuales. 2.- Félix Salgado logró sumar a dos actores internos que le disputaron la candidatura a gobernador: la senadora Nestora Salgado —quien manoteó y se dijo «utilizada» en la encuesta por su partido el Morena, cuando Evelyn Salgado fue postulada en sustitución de su padre—, y el ex delegado y aspirante a diputado federal, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros. A la ex perredista Beatriz Mojica la domesticó con la candidatura a diputada local por el distrito 4 de Acapulco, pese que al igual que Walton, apostó en 2018 por el frustrado aspirante presidencial panista. Pero justamente, el actor que no se suma abiertamente al proyecto de poder de Félix y de su hija, es el empresario Luis Walton. Una, porque en el fondo, es un aliado político del actual gobernador Héctor Astudillo. Y dos, por los resabios que arrastra con el propio AMLO. Aunque su jefe político actual es Marcelo Ebrard, al final este último quedó atrapado con los dedos en la puerta por el funesto evento del colapso en la línea 12 del metro de la Ciudad de México que arrojó un saldo de 26 muertos. A la larga y si se mira bien, Walton esperaría hasta el último momento para abrirse de capa. Hasta hoy, manejó el discurso engañoso y superficial de que «a pesar de todo, sigamos y nos mantengamos en el camino de la 4T.» Ese mensaje lo publicó apenas el pasado 5 d abril, un mes antes de que fuera «destapada» Evelyn como candidata sustituta del Toro Caído. Desde inicios de mayo, Walton ha guardado un hermético silencio. No se ha movido ni declarado a favor ni en contra de la aspirante emergente a gobernadora del Morena. Guarda sus últimos cartuchos para el cierre de las campañas electorales. Porque como siempre, trata de caer como los gatos: parado.
HOJEADAS DE PÁGINAS…En tremendo lío se metió el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Alfredo Sánchez Esquivel. Y la razón es simple: cercenó convenios a varios medios de comunicación. Y a los que mantuvo, los condicionó a no cubrir eventos de trabajadores inconformes que exhibieran justamente, su ausencia de sensibilidad. Su error más notorio es que implementó esas medidas en plena temporada electoral. Y eso despierta pruritos. Hasta la posibilidad de que dichos recursos vayan a parar a campañas electorales del Morena.

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