Palabras Mayores

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Ante cancelación definitiva de su registro, Félix busca alterar proceso electoral y controlar a Morena con apoyo de AMLO; quieren el gobierno como sea

Por Jorge Romero Rendón

Si usted pensaba que Félix Salgado Macedonio se iba a quedar quieto y conforme luego de que los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le cancelaron definitivamente la candidatura de Morena a gobernador, me temo que se equivocó. Porque lo que veremos ahora será un circo sin validez legal, pero que busca empoderarlo a la mala directamente o a través de quien lo sustituya en la campaña. Lo que sea para no perder la gubernatura.
Claro que en su papel de mártir y de “revolucionario” Félix no tiene autoridad moral ni méritos suficientes. Ni siquiera tiene el “apoyo del pueblo” que él jura que lo sigue a donde él diga. Sus movilizaciones de protesta de hace dos semanas mostraron a seguidores acarreados y pagados.
Porque lo que ha convertido en noticia son las denuncias de violación y de abuso sexual contra seis mujeres, casos que han sido desestimados por diversas causas legales, pero sin probar su inocencia, una inocencia en la que nadie cree.
También se volvió noticia nacional por violar la ley, porque según los argumentos de los magistrados del Tribunal Electoral federal, “actuó de forma dolosa y deliberada” al tratar de engañar a los órganos fiscalizadores. Y como no presentó su informe de ingresos y gastos de precampaña, se le canceló el registro como candidato en el Instituto Nacional Electoral (INE), en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero (IEPC), y finalmente el TEPJF decidió quitarle la candidatura en forma definitiva por 6 votos contra 1.
En todo ese proceso, Salgado Macedonio ha representado un papel que sólo él y sus seguidores de Morena le han creído, como un “hijo del pueblo” al que no dejaron pasar porque “lucha contra los poderosos”, que fueron los que le quitaron la candidatura. Como mal actor, ese argumento se sostiene sólo porque él y Mario Delgado –dirigente nacional de Morena- lo repiten mil veces.
Pero en Guerrero todos sabemos a quién representa Félix: a las bandas criminales con las que pactó la reventa de la plaza de Acapulco en su período como alcalde en el período 2005-2008, y que sumió al puerto en una ola de violencia, asesinatos y ejecuciones nunca vistas. Por eso incluso familiares suyos fueron asesinados tiempo después, uno de ellos cuando era síndico del ayuntamiento de Iguala, cuando gobernaba el hoy encarcelado José Luis Abarca, homicidio del que responsabilizó él a los Guerreros Unidos, los mismos a los que se acusó de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Y finalmente, el argumento de que “el pueblo decidió” también es mentira. Porque ningún ciudadano participó en su designación como candidato de Morena. Las dos supuestas encuestas hechas por encargo de la dirigencia nacional de Morena que lo dieron como ganador, nunca fueron presentadas ni siquiera a los aspirantes inscritos en el proceso, y hay testimonios de que ni siquiera existen. Nadie fuera de la dupla Mario Delgado-Andrés López Obrador decidió darle la candidatura. Entonces ¿qué pueblo “decidió”?
Paralelamente, difunden encuestas manipuladas en las que supuestamente Félix mantiene gran popularidad, con muchos puntos arriba de los demás candidatos, para seguir construyendo una imagen artificial de triunfo y del “apoyo del pueblo…”
Ahora tratará de hacer una minirevolucioncita,
aunque desestabilice al estado…
El llamado a la “lucha” en la que “el pueblo tiene la última palabra”, con el que citó a sus seguidores a una movilización para este miércoles a mediodía, tiene la marca de un Félix acostumbrado a forzar que le hagan caso a como dé lugar. Lo que organizará será un movimiento de resistencia para que le regresen la candidatura o para tratar de estorbar el proceso electoral. Y tiene en el menú varias posibilidades. Como lo ha hecho en el pasado, puede organizar una marcha por el estado o rumbo a la capital del país; hacer algún plantón instalando un campamento frente al Congreso, ante el palacio de gobierno, o tratará de “tomar” las oficinas del INE o del IEPC, cerrar carreteras, en fin, cuanta medida de presión pueda hacer para forzar negociaciones.
En ese proceso podrá llevarse de corbata a su partido, con dos opciones: mantenerse él mismo como candidato “del pueblo”, o imponer un sustituto nombrado por él, pudiendo recaer la candidatura en su hija Evelyn Salgado, o en cualquiera de sus incondicionales, pues hoy por hoy, el partido Morena está en sus manos, como lo atestiguan decenas de candidaturas a diputados y alcaldes palomeadas –o vendidas- directamente por el propio Félix. ¿O por qué cree que Mario Delgado sigue clamando que han sufrido un “golpe a la democracia”, si no es porque la farsa va a seguir?
¿Permitirá todo eso el gobierno de López Obrador? Sí, por supuesto. No hay que olvidar que Guerrero es un campo de experimentación política para el Peje, quien estudia diversas opciones para perpetuar su control del país y mantenerse en el poder, con o sin mayoría en la cámara de diputados. Si la logra, mejor para él. Si la oposición la obtiene, peor para nosotros, porque AMLO tendrá la opción de desestabilizar al estado con Félix como su general, para iniciar una escalada que le abra por la fuerza y el miedo las puertas del poder total, sin contrapesos, que es su sueño dorado.
La pregunta es: ¿lo permitirán los ciudadanos de Guerreros y los demás partidos, los candidatos que no están en el juego y la opinión pública del país…?
Correo electrónico: rendon59@gmail.com

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