LECTURA POLÍTICA

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Noé Mondragón Norato

Hombres del pasado que no cambiarán nada

Si el cambio es una palabra que encierra esperanza para vastos sectores sociales, en Guerrero se tropieza con una situación deprimente: el relevo generacional no ha cuajado. Y eso revela una situación más triste aun: los grupos de poder en el PRI y en la oposición de izquierda no han dejado pasar a otros guerrerenses con otras ideas y con otra visión de la función pública, alejada del hurto de los presupuestos públicos. Los dos aspirantes más fuertes a gobernar la entidad (Félix Salgado por el Morena y Mario Moreno por la alianza PRI-PRD), rebasan los 62 años. Es decir, ambos abrevaron en la misma cultura de las complicidades, los excesos de poder y la corrupción. En consecuencia, no puede esperarse de ninguno de los dos, un cambio a fondo en la conducción del gobierno estatal. Los guerrerenses asistimos a una clara y abierta disputa de intereses. Pero no en realidad, a una apuesta certera y firme sobre cambios urgentes en la agenda pública que, en realidad, no van a ocurrir. Es cuestión de ver los comparativos.

HOMBRES DEL PASADO. – Tanto Mario Moreno como Félix Salgado, son hombres del pasado. Y lo que es peor: nunca han estado dispuestos a renunciar a él. Se lee así: 1.- En su lucha para que el INE le devuelva la candidatura a gobernador —que por irresponsabilidad personal perdió—, Félix Salgado recurre a las mismas fórmulas del pasado: la presión a través de la convocatoria a una marcha masiva a realizarse este miércoles 31 de marzo en Chilpancingo. Es decir, si bien es cierto que el asunto despide fuertes tufos políticos, también es cierto que la decisión del INE se apegó a la legalidad. Lo cual confirma que el Toro Cercado busca de nueva cuenta, burlar la Ley amparándose en la convocatoria a marchas. Revertir una decisión no con argumentos legales sino presionando a través de sus correligionarios. Como si la inconformidad conjunta de todos ellos fueran suficientes para trastocar una legalidad que fue aceptada y avalada por todos los partidos políticos en la Reforma Electoral. Lo peor no es eso, sino el mensaje que manda: en su calidad de hipotético gobernante, aplicará un criterio político propio de los tiranos. Es decir, lo hará de manera absolutista. Literalmente, mandará al diablo a las instituciones. Porque «el pueblo» lo respaldará para actuar así. ¿Es saludable para cualquier democracia que un hombre gobierne de este modo? El colmo es el escenario que ya dibujó: si no le devuelven la candidatura, «se tendrá que designar un gobernador interino que convoque a elecciones en seis meses y de todas maneras seré gobernador», dijo entre ufano y soberbio. Pero en el fondo, Félix es un hombre imbricado por todos los vicios del pasado priista. 2.- Del candidato de la alianza PRI-PRD Mario Moreno, lo único que puede esperarse es la reedición de ese mismo pasado priista marcado por el hartazgo, la corrupción y los continuismos. Incluso, es tan corto de visión política que no alcanza a percibir que el gobernador Héctor Astudillo pactó con AMLO desde tiempo atrás, la entrega del gobierno estatal al Morena. Y por eso el senador Manuel Añorve se hizo a un lado y no levantó grandes aspavientos cuando no quedó como candidato de la alianza PRI-PRD. En cierto modo, Astudillo lo protegió. Y las señales siguen acumulándose: la candidatura de la alianza PRI-PRD en Acapulco estará encabezada por el ex candidato perdedor en 2018, Ricardo Taja Ramírez, un personaje que compatibiliza con la dupla Astudillo-Añorve. Ambos tampoco quisieron arriesgar a ninguno de sus cuadros para la próxima contienda. Mario Moreno maneja, además, un discurso viejo hasta en la entonación y la postura. Demagógicamente, promete demasiado a sabiendas que no cumplirá. Lo persiguen con fuerza, además, el caudal de pasivos que está dejando el actual gobernador. Por donde se le vea, no podrá remontar con facilidad, puntajes que no se advierte de dónde puedan surgir. Como Félix Salgado, es un hombre del pasado.

HOJEADAS DE PÁGINAS…El INE es un contrapeso de poder para el presidente AMLO.Y es sano. Qué le hace falta una reforma para bajar los altos salarios de los consejeros que lo integran, es urgente. Pero que desaparezca, significa retornar al pasado priista cuando las elecciones eran organizadas y calificadas por la Secretaria de Gobernación. Fue así como Manuel Bartlett Díaz —actual director de la CFE— tumbó el sistema y avaló la fraudulenta elección de 1988 que permitió al priista Carlos Salinas de Gortari, arrebatarle el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas. La historia no se equivoca.

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