LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

Los consensos que no llegan

El poder es deleznable, egoísta y ciego. Por eso hay tanto aspirante a los distintos cargos de elección popular. Desde quienes disputan el gobierno estatal por el Morena, hasta diputados federales, locales, alcaldes y regidores por otros partidos políticos. No hay vocación de servicio verdadera, sino hambre insaciable por manejar los presupuestos públicos. Atascarse con ellos. Y desde luego, fomentar la nueva era de la corrupción política. Para muchos analistas políticos extranjeros, no existe una explicación convincente en relación a los altos niveles de pobreza en México —siendo un país muy rico en recursos naturales—, si estos parámetros no se asocian a la alta depredación financiera de los políticos, sean del partido que sean. La política está convertida en negocio de unos cuantos. Y la democracia lo único que ha permitido, es que los más incompetentes nos gobiernen. Por eso cierran y aprietan el círculo para no dejar entrar a quienes no comulgan con su credo. Por eso se muerden entre ellos mismos cuando las rebanadas del pastel no satisfacen sus expectativas. Por eso tampoco se suman a su competencia, a quien ven con recelo cuando les ganan internamente en una encuesta, pero con altos aromas de imposición. Basta con ver los antecedentes.

SOLEDADES POLÍTICAS. – Hay dos hechos que están marcando la agenda política, los cuales se ligan a las ambiciones desmedidas por el poder. 1.- Desde que fue proclamado como el ganador de la encuesta de entre 18 aspirantes al gobierno de Guerrero por el Morena, Félix Salgado Macedonio no ha recibido la suma de los demás que se sometieron a la medición de la encuesta—la mayoría estaban de relleno y calculando qué iban a negociar, como los lobos cuando rodean a su presa—, sobre todo, de dos de los punteros: Luis Walton y Pablo Amílcar Sandoval. Ambos esperan al parecer, la información que emita la Fiscalía General del Estado (FGE) en relación a la denuncia por abuso sexual que el Toro Cercado mantiene en curso en esa dependencia. Mientras eso ocurre, hay indicios muy fuertes de que el Morena se resquebraja y cae en el plano nacional, por el escándalo protagonizado por Félix Salgado, que ya rebasó las fronteras del país. Y desde luego, podría traducirse en una merma sustancial en la captación de votos para ese partido, llevando su eventual candidato a gobernador, tan pesada carga a cuestas. Y en ese terreno, la certeza de que gane la elección del 6 de junio próximo, se convierte progresivamente, en duda. 2.- Otro de los que navega en ese mismo carril es el candidato de la alianza PRI-PRD, Mario Moreno Arcos, quien quiso vender una imagen de fortaleza y arropamiento político, cuando se dejó fotografiar con los dirigentes nacionales y estatales de ambos partidos políticos que avalaron de este modo, su gane en la encuesta. Pero no apareció nunca el otro aspirante “levantándole” la mano: el ex edil de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, quien competía en realidad, sin cobijas políticas que lo arroparan. Porque está distanciado del reciclado dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano Grijalva —quien avaló en su primer periodo como dirigente perredista, la candidatura de José Luis Abarca Velázquez para la alcaldía de Iguala, que fermentó los hechos de la desaparición de los 43 en ese municipio—, y también de la tribu Alternativa Democrática de Guerrero (ADG), liderada por los eternos amantes del poder, Carlos Reyes Torres y Celestino Cesáreo Guzmán. En realidad, y con su prolongado silencio, Evodio intenta vender cara la negociación. Su idea se encamina al aseguramiento de jugosas tajadas de pastel para toda su familia, pues es el estilo clásico que tiene para abrir negociaciones. Como sea, ni Félix Salgado en el Morena, ni Mario Moreno en el PRI-PRD, logran obtener los consensos de sus competencias que los acechan y miden.

HOJEADAS DE PÁGINAS…El que intenta tomar el control político progresivo de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) y del llamado Grupo Universidad por Guerrero, —aprovechando la convalecencia del rector Javier Saldaña—, es su jefe de asesores, Fernando Jiménez Medina. De trato hosco y agrio, Jiménez se ha metido a manejar con antelación, los escenarios sucesorios en la rectoría para la elección de julio próximo. Aunque es claro que la corriente Fredeuag y el propio Grupo Universidad por Guerrero —integrado por ex rectores—, están bastante cuestionados. Tanto en credibilidad, corruptelas y operación política eficaz.

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