LECTURA POLÍTICA

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Noé Mondragón Norato

Adela: picaporte para el PRI

Si la alcaldesa morenista de Acapulco, Adela Román Ocampo, ya anunció que buscará su reelección, la intención obedece en realidad, a un triple propósito: el pago político que demanda de su partido por disciplinarse y abonar a “la unidad” interna al reconocer que Félix Salgado ganó la encuesta; una caballada anémica del Morena que no creció en el puerto y en consecuencia, no podría ganar y retener aquella alcaldía para ese partido; y los pactos y acuerdos soterrados con poderosos actores priistas que, de algún modo, la impulsaron a donde se encuentra. Es cuestión de atar los cabos.

REELECCIÓN CONSENSUADA. – Primero, Adela Román se metió a la competencia interna en el Morena por el gobierno estatal. Y cuando no pasó, su plan cambió. Ahora quiere reelección. Pero hay lecturas insoslayables al respecto: 1.- Cuando se registró como aspirante a gobernador, la alcaldesa quiso en realidad, generar contrapeso a las aspiraciones del ex delegado federal Pablo Amílcar Sandoval. Y declinar en su momento, por aquel mejor posicionado en la encuesta. Tal y cómo ocurrió. Había una razón de fondo: Pablo Amílcar se dedicó en el inicio de su mandato, a meterle zancadillas. Una fue muy visible: cuando le dio cuerda a la alcaldesa suplente Matilde Testa García, quien acusó a Román Ocampo de nepotismo y llevó su queja a una de las “mañaneras” de López Obrador. El presidente frenó en seco esa disputa, cobijando a la también magistrada con licencia. 2.- A la contienda por la alcaldía de Acapulco se anotaron ya, dos mujeres morenistas: la polémica ex perredista y diputada federal Avelina López Rodríguez. Y la también diputada local por el distrito 4, Mariana García Guillén. Ambas guardan sus particularidades políticas. La primera de ellas ha mantenido acuerdos políticos inconfesables con el grupo político del ex gobernador priista Rubén Figueroa Alcocer. Si la candidatura la ganara Avelina y luego la elección constitucional, significaría que el grupo político del ex mandatario estatal, tendría amplias prerrogativas en la comuna. Y si, por el contrario, Mariana García asumiera la misma ruta de Avelina, implicaría que el grupo político de Pablo Amílcar Sandoval se quedaría con la alcaldía más importante de la entidad, en virtud de que la diputada local se abrió de capa en favor del proyecto político del ex delegado federal antes de conocerse los resultados de la encuesta del Morena para gobernador. Y por supuesto, Adela no quiere dejarles ese plato servido. A ninguna de las dos. 3.- Por el otro lado y dado su pasado de entendimientos políticos con el grupo político del gobernador Héctor Astudillo, que la llevaron a ser ratificada por ocho años en 2015, como magistrada del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ante el Congreso local, Adela Román podría ser el picaporte para abrir la puerta al regreso del PRI. Si cuaja su reelección, sería la primera mujer en lograrlo en toda la historia política de Acapulco. Pero es evidente que proyecta muchos lastres. Cometió errores en la gobernanza pública. No transparentó su gasto ni explicó los beneficios de su costoso viaje a los Emiratos Árabes. Tampoco neutralizó la violencia e inseguridad. Son facturas que el votante cobrará en las urnas. Y por la candidatura del PRI ya se anotó Julieta Fernández Márquez, esposa del senador tricolor Manuel Añorve Baños, quien presume tener su principal músculo político justamente, en Acapulco. Perdido o entregado por adelantado el gobierno estatal al Morena, el gobernador Héctor Astudillo concentraría todos sus esfuerzos y el presupuesto público, en recuperar para el PRI el puerto de Acapulco. No en balde mandó a su hijo Ricardo a la competencia por la diputación local en el distrito siete. Adela Román se convertiría en esta senda, en un instrumento de ayuda al PRI. Porque al final de cuentas y si pierde en su intentona reeleccionista, le restan dos años más para regresar como Magistrada del TSJ. Qué tal.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Solo en la optimista proyección del PRI, evalúan poder recuperar la alcaldía de la capital en la próxima elección de junio con el diputado local Jorge Salgado Parra, quien se ha convertido progresivamente en un cartucho quemado que no ha dado resultados. Y si el gobernador Héctor Astudillo perdió Chilpancingo a la mitad de su sexenio ¿Por qué habría de ganarla cuando ya se va y el votante le cobrará la factura en las urnas por su mal gobierno?

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