LECTURA POLÍTICA

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

¿Entrega pactada?

¿Hay un acuerdo político soterrado entre el presidente AMLO y el gobernador Héctor Astudillo, para que este último entregue sin aspavientos ni sobresaltos el gobierno estatal en la cercana elección del 6 de junio? Las pistas indican que, con Toro Cercado o sin él como candidato, el Morena tendría en la bolsa el triunfo electoral. Porque así estaría acordado. Hay razones, movilidades y actores que así lo confirmarían.

ASTUDILLO: BLINDARSE. -En el escenario de fin de sexenio, el gobernador Héctor Astudillo mueve sus fichas para no quedarse desprotegido. Y se abren escenarios orientados a fortalecer esa percepción. 1.- Si, de entrada, la Fiscalía General del Estado (FGE), exonera de toda responsabilidad al Toro Cercado, se confirmaría que el mandatario estatal lo protegió deliberadamente desde 2017 —cuando se ratificó la denuncia por abuso sexual— y que AMLO también lo estaría haciendo como consecuencia de tres cosas: ser el personaje que encabeza las encuestas en Guerrero, al que el presidente pagaría favores políticos del pasado y quien generaría una alternancia tersa con Astudillo y con los grupos políticos del PRI —porque ambos ya lo tienen bien medido— en función de que Félix Salgado como eventual gobernante, no emprendería jamás una cacería de brujas contra ellos. Como lo intentó tibiamente y en su momento, el primer gobernador perredista Zeferino Torreblanca Galindo, en julio de 2005. Y luego, fue controlado. Obligado a callar sobre las corruptelas priistas del ex gobernador y hoy diputado federal, René Juárez Cisneros. Los resortes del poder están diseñados para proteger a todos sus privilegiados miembros. Y los que ayudan a encumbrarlos con su voto se quedan al final, como el chinito: milando. 2.- En el Morena, quien bajó la guardia inicialmente tras solicitar una revisión de la encuesta que ubicó al Toro Cercado como ganador, fue el ex delegado federal, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros. Y aquí, los mensajes del poder fueron elocuentes: Pablo cometió el error de pelearse con el gobernador Héctor Astudillo, quien tiene fama de rencoroso. Lo hizo cuando organizó las rechiflas contra el mandatario estatal en el municipio de Tlapa el viernes 11 de enero de 2019, en un evento al que acudió AMLO. A pesar del ánimo presidencial a su favor, Pablo apareció como un novato —que, además, lo es— de la política: ignoró los acuerdos soterrados del poder que se generarían en el futuro. De esta forma, Astudillo no lo apoyaría nunca como candidato a gobernador por el Morena, como sí lo haría con Félix Salgado. Y la evidencia más contundente, es que —de acuerdo a la versión del ex fiscal Xavier Olea Peláez—, el gobernador frenó la orden de aprehensión contra el Toro Cercado en 2017. Era en cierto modo, un as político guardado bajo la manga del mandatario estatal. 3.- La encuesta del Morena con el posicionamiento de los 18 participantes que buscaban la candidatura a gobernador, nunca fue publicada. El dirigente nacional del Morena, Mario Delgado Carrillo, se limitó a levantarle la mano al ganador. Y en ese río revuelto apareció otro actor inconforme: el empresario Luis Walton Aburto. De hecho, es un personaje que se encuentra al acecho de que a Félix Salgado le nieguen su registro como candidato a gobernador. Para reclamarla después. La ambición política de Walton tiene como soporte dos indicadores políticos ineludibles: su amistad con el presidente. Y también con el embajador y presidenciable para el 2024, Marcelo Ebrard Casaubón.  Si el Toro Cercado cae, entonces Walton se erigiría como el candidato del Morena a gobernador. Y al igual que Félix Salgado, el empresario y ex edil porteño, condensa una afinidad política obvia no solo con el gobernador Héctor Astudillo, sino con los grupos de poder tricolor. Al igual que Félix, es el personaje de los entendimientos con los intereses de poder que realmente mandan en Guerrero. Las pistas para entregar el poder estatal al Morena son evidentes. Las gritan desde Casa Guerrero.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Como propuesta del PRD para la alcaldía de Chilpancingo, el diputado local y dirigente estatal del PRD, Alberto Catalán Bastida, evidencia una sola vulnerabilidad: como cuadro nuevo de ese partido no le aportó nada al proceso democrático. Ni a los debates legislativos en relación a las reformas de leyes obsoletas que requieren ser abordadas con urgencia. Quiere por poder y querer. No por haber hecho.

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